Estudió filología clásica, medicina y astronomía en Tartu y San Petersburgo. En 1905 llegó a Marburgo y tomó contacto con Paul Natorp y Hermann Cohen. Sus primeros trabajos son sobre filosofía antigua y ciencia: El comienzo filosófico de la matemática de Proclo el sucesor (1909), La lógica del ser de Platón (1909) y Cuestiones fundamentales filosóficas de la biología, (1912). Fue soldado alemán en el frente ruso durante la Primera Guerra Mundial.

En 1921 edita Líneas fundamentales para una metafísica del conocimiento, donde rompe con el movimiento neokantiano marburguense y asume líneas contemporáneas como son las fenomenologías de Husserl, Pfänder, T.J. Geiger y Scheler, si bien las critica, y la teoría de los objetos de Meinong.

La obra aborda el problema del conocimiento por todos los flancos: psicológicos, lógicos y éticos. También trata el problema del conocimiento desde el conocimiento mismo (el principio de la inmanencia) y se muestra por una serie de aporías cómo la inmanencia misma nos lleva a la trascendencia. Aquí comienzo el problema metafísico del conocimiento, el cual Hartmann desarrolla ampliamente en la obra en su aspecto racional, el lado ontológico.

Docencia en Marburgo y trabajos sobre la ética

De 1921 a 1926 es profesor ordinario en Marburgo, plaza en la que lo sucederá Heidegger. En 1926 edita la Ética y continúa, indica Hartmann, aunque con profundas críticas y refundición, la Ética material de los valores de Max Scheler. Aquí Hartmann critica la teoría scheleriana de la preferencia, mostrando que moralmente es tan lícito elegir por el valor superior (altura) como por el inferior (fuerza).

Fuerza y altura son, por esta razón, la estructura antinómica básica de la vida moral del hombre. Ambas están fundadas, a su vez, en ciertas estructuras antinómicas de la realidad misma. Esto da lugar a una teoría pura de las estructuras antinómicas o conflictivas de los valores morales entre sí. También se critica, por otro lado, la teoría scheleriana de los valores religiosos y se muestra como existen antinomias insolubles (aporías) entre los valores religiosos y morales. Por otro lado, la ética hartmanniana pretende dar cuenta y resolver el conflicto platónicokantiano y nietzscheano: diferencia y relaciones entre la absolutez y la relatividad de los valores en la historia.La cuestión de la libertad, por último, no puede mostrarse con certeza, pero afirma que hay indicios claros de la “posibilidad ontológica de la libertad humana”, que serían la responsabilidad y los fenómenos dependientes de ella: remordimiento, arrepentimiento, perdón, etc.

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